Algunos análisis del año 1999
Terminados los torneos oficiales de este año es importante hacer un análisis de los mismos y avanzar en propuestas para la organización de los torneos para el año que viene.
Los torneos de este año han sido conflictivos y generaron muchísimos problemas. La cantidad de partidos jugados disminuyó notablemente respecto de los jugados el año pasado. Hubo muchas protestas al límite de que aún no se conoce el campeón de primera A de varones. También hubo partidos clave que se definieron en el Tribunal de Disciplina. Todo lo cual indica que hay que modificar muchas cosas (inclusive aspectos reglamentarios) para adaptarlo a la realidad. No se pueden usar criterios del profesionalismo en un deporte netamente amateur, donde la mayoría (jugadores, jueces de mesa, etc.) hacen grandes sacrificios para que se puedan jugar los partidos.
Un claro ejemplo de esto es el famoso tema del doping. Por ejemplo, no se pueden usar los mismos criterios para el hockey que, por ejemplo, los usados en el fútbol, donde un equipo de profesionales supervisan a los jugadores. Sin querer alejarme del tema principal (los campeonatos), personalmente considero que el control antidoping tendría que haber comenzado, por ejemplo, en los seleccionados. Ahí sí se puede hacer un seguimiento y, lo que es más importante, poder realizar un diagnóstico de la situación, es decir, problemas de automedicación, etc. Inclusive este diagnóstico podría realizarse con todos los jugadores de las escuelas formativas. Un buen diagnóstico lleva a una buena reglamentación. Esto no ocurrió ya que no hubo diagnóstico previo en este tema. Y los resultados están a la vista en el famoso caso de la jugadora de Lomas.
Volviendo a las torneos, de lo que he visto y oido a lo largo del año, se ve claramente que hay conflicto de intereses entre jugadores, dirigentes, entrenadores y entre las distintas divisiones o categorías. Veamos algunos puntos de conflicto.
Un ejemplo es la interrupción del campeonato por giras del seleccionado. Este año los campeonatos tuvieron interrupciones bastante prolongadas (hasta un mes y medio sin jugar) por las giras del seleccionado y los Juegos Panamericanos. Estas interrupciones son apoyadas por los equipos que tienen jugadores en los seleccionados, pero, ¿es razonable parar a casi 12.000 jugadores por unas pocas decenas que juegan en los seleccionados? A mi entender la respuesta es no. El resultado de las interrupciones fue un torneo clausura para las mujeres de sólo 7 partidos, que produjo muchas sensaciones de injusticia (más abajo comentaré algunas). El torneo de damas tiene que ser como el de varones: todos contra todos, ida y vuelta.
Los ascensos, descensos y el campeonato tienen que ser un premio a una actuación a lo largo del año y no a la suerte de un partido final (donde no sólo puede pasar que sea un mal día, sino además, que el partido lo pueden definir los árbitros, ya que también pueden tener un mal día). Jugando todos contra todos, ida y vuelta, no se depende tanto de una mala actuación del equipo o los árbitros.
Los partidos finales son injustos en el sentido que menos del 10% de los equipos los juegan; el resto no tuvo ningún partido (salvo el seven) en los meses de octubre y noviembre. Sumado a la interrupción de los Panamericanos, el promedio de partidos jugados por equipo fue de ¡un partido cada dos semanas y media! Además, por el sistema de zonas en el Clausura, varios equipos se enfrentaron dos veces seguidas (la final del clausura y la final general), mientras el resto no jugó ningún partido.
Viendo los resultados del apertura y del
clausura, queda la sensación de injusticia en muchos casos.
En primera B, una hipotética tabla general (Apertura+Clausura)
arroja las siguientes posiciones principales:
| Club | PTS | PG | DIF | GF |
| Hurling | 41 | 13 | 16 | 35 |
| Banco Nación A | 39 | 11 | 13 | 29 |
| CUBA | 38 | 10 | 12 | 25 |
| U. Belgrano | 32 | 9 | 9 | 28 |
| AACF Quilmes | 28 | 8 | -1 | 19 |
| YPF | 27 | 7 | -4 | 21 |
| Olivos | 26 | 8 | -6 | 27 |
| Quilmes A | 26 | 6 | 1 | 28 |
Esta tabla indicaría que Hurling, Banco Nación y CUBA estuvieron un escalón por arriba del resto. Hurling ascendió a la A y parece justo, porque fue el equipo más efectivo a lo largo del año. En cambio, ni Banco Nación (perdió la final del Clausura por penales) ni CUBA llegaron a las instancias de definir el ascenso. En cambio, AACF Quilmes ganó el Clausura por penales, perdió la final con Hurling y juegó el repechaje (perdió con S. Bárbara), a pesar de que 4 equipos lo superaron en puntaje y que, además, convirtió tan sólo 19 goles en todo el año (siendo superado, en este aspecto, por la mitad los equipos). Sin querer desmerecer el esfuerzo de las jugadoras de la Asociación Alemana, queda flotando un sentido de injusticia. Banco Nación podría haber estado en su lugar, pero perdió por la lotería de los penales en la final del Clausura: pienso que merecía mejor suerte. Y esto es lo que hay que evitar: no se puede premiar a la suerte, hay que premiar el trabajo de todo el año.
El sistema de 3 puntos por partido ganado favorece a los equipos defensivos (ver ¿3 o 2 puntos por partido ganado?). Y, para colmo, los torneos cortos los benefician aún más. El resultado es que un equipo que se mete atrás tiene mejores posibilidades, ya que puede ganar con un contrataque o bien especular con una definición por penales. En primera A, la hipotética tabla para los últimos puestos sería:
| Club | PTS | PG | DIF | GF |
| Hacoaj | 20 | 5 | -17 | 21 |
| CASI A | 20 | 5 | -17 | 14 |
| Arquitectura | 19 | 5 | -12 | 10 |
| S. Bárbara A | 16 | 3 | -13 | 13 |
A pesar de la aparente paridad en estos puestos, es notable que Arquitectura con sólo 10 goles en 20 partidos no haya estado involucrado en ninguno de los partidos que decidieron los últimos puestos, mientras que GEBA A (PTS: 23, PG: 6, DIF: -3, GF: 16, sería séptimo en esta tabla) tuvo que jugar por el último puesto del Clausura. Además, S. Bárbara A con sólo 3 partidos ganados en todo el año, no descendió (le ganó por penales al CASI en el partido por el último puesto y le ganó el repechaje a la Asociación Alemana de Quilmes). En cambio, descendió el CASI que, dicho sea de paso, fue uno de los pocos que le ganó al campeón (Ciudad A).
Quizás la situación más injusta y más compleja se produjo en la E. Estos serían los hipotéticos últimos puestos:
| Club | PTS | PG | DIF | GF |
| Est. La Plata | 20 | 6 | -6 | 22 |
| SITAS B | 20 | 5 | -7 | 14 |
| Mun. V. López | 20 | 5 | -8 | 12 |
| San Albano | 19 | 4 | -9 | 15 |
| Banco Ciudad | 18 | 3 | -12 | 7 |
| M. Moreno | 17 | 3 | -10 | 14 |
| La Salle | 15 | 3 | -13 | 8 |
Viendo esto, nadie imaginaría que el descenso lo jugaron Estudiantes de La Plata y Municipalidad de Vicente López. Estudiantes, en el Apertura, se ubicó último por la quita de 4 puntos, mientras que en el Clausura igualó el primer puesto de su zona con Porteño y S. Bárbara B, aunque quedó tercero por la forma en que se desempata. Acá se ve que el salir último en un torneo lleva a una situación irreversible, independientemente de lo que ocurra en el otro torneo: o se desciende o se juega el repechaje. Volviendo a la tabla, es notable que La Salle que hizo sólo 8 goles o Banco Ciudad con sólo 7 goles, no hayan jugado por el descenso. Hay que aclarar que de no haber sido por la quita de puntos a Estudiantes, Banco Ciudad hubiese sido el último del Apertura. En el Clausura, los últimos tres equipos de esta tabla (Banco Ciudad, M. Moreno y La Salle) estaban en la misma zona, lo cual automáticamente evitó que dos de ellos juegasen por el descenso; además, como el torneo es corto, ¡bastaba con ganar un sólo partido para salir de la zona del descenso! En cambio, Mun. Vte. López tuvo la mala suerte de que el equipo que quedó último en su zona (San Marcos) era el segundo del Apertura. Esto fue crucial para su (mala) suerte, ya que al ganar Mitre B tanto el Apertura como el Clausura, automáticamente clasificó a San Marcos para jugar por el segundo puesto contra Porteño (segundo del Clausura). Al tener que jugar San Marcos por el segundo puesto, ¡no podía jugar simultaneamente por el último puesto! Y la reglamentación indicaba que en este caso, el anteúltimo de la zona debe jugar por el último puesto. Es así como Mun. V. López tuvo que jugar con M. Moreno por el último puesto del Clausura. Y como perdió, jugó con Estudiantes para definir el descenso y el repechaje. Resumiendo, tanto el equipo que descendió (Mun. V. López) como el que jugará el repechaje (Est. La Plata), a pesar de que superaron a otros cuatro equipos, llegaron a esta situación entre la quita de puntos, la conformación de las zonas y el azar de resultados ajenos. No parece justo.
Esto muestra que al definir los torneos con partidos entre ganadores y perdedores de zonas y luego otro tanto entre el Apertura y el Clausura, se puede llegar al absurdo de un mismo equipo que deba jugar tanto por el ascenso como por el descenso. Si bien reglamentariamente se contempló esto, no parece razonable que esto deba suceder. En cambio, por suma de puntos (como se hizo con los varones), en ningún caso esto sucede. (Si con los varones se usaba el criterio del partido por el último puesto entre los últimos del Apertura y del Clausura, se hubiese tenido el absurdo de que Ciudad, teniendo en cuenta la sanción de quita de puntos del Apertura, hubiese tenido que jugar por el descenso y por el título).
Así se puede seguir con otros ejemplos: los cuadrangulares finales de la F (donde se clasificaron equipos mucho más débiles que otros), las zonas de las divisiones inferiores (por ejemplo, en sexta A, en la zona 2 estaban los tres primeros del Apertura, y donde, además, se dió el caso de San Fernando A que terminó invicto en los dos torneos, con la mayor cantidad de puntos, pero perdió la final del Clausura con Mitre A y se quedó sin nada), etc, que muestran numerosas injusticias.
No trato de hacer un análisis exhaustivo, simplemente muestro algunos casos que sirven para hacer un diagnóstico de lo ocurrido en 1999. Un torneo no debe hacerse simplemente porque parezca más emocionante o más entretenido: en base a la experiencia acumulada debemos formular las propuestas para los futuros torneos. ¿Queremos un torneo como el de la E donde el equipo que desciende superó a otros cuatro? ¿O donde equipos que hacen menos de un gol cada dos partidos no juguen por el descenso? ¿Queremos una loteria de penales o de un arbitraje que defina el trabajo de un año? ¿Fueron justos los torneos de 1999? ¿Hay que mantener estos torneos cortos? ¿Hay que hacer partidos finales? ¿Hay que hacer partidos por el último puesto? ¿Hay que mantener el sistema de 3 puntos por partido ganado? etc.
Finalmente, para terminar con este breve análisis, van aquí algunas propuestas:
1) Los torneos deben ser ida y vuelta, todos contra todos, tanto en varones como mujeres. Esto evita la problemática de las zonas, no sólo en primera, sino en el resto de las divisiones (salvo que las demás divisiones no acompañen a la primera).
2) En los torneos que haya ascensos y descensos (primera B a E en mujeres y primera B en varones), los puestos se deben definir por suma de puntos, es decir, sin finales. Esto evita los los problemas como los ocurridos en la E. Notar que esto valdría sólo para las primeras; en las demás divisiones (y también en primera A y F) se podría jugar un partido final entre el ganador del Apertura y el ganador del Clausura.
3) Que, salvo para los equipos de primera división que tengan jugadores en los seleccionados, no haya interrupciones por giras del seleccionado, ni por ningún torneo internacional. Esto como regla general. Podría haber excepciones como por ejemplo, los torneos que se realicen en el país o los días que nuestros seleccionados jueguen en las Olimpíadas, o torneos equivalentes. Los partidos de primera se adelantarían de común acuerdo entre los equipos (o por la Asociación, en caso de discrepancia). Otra posibilidad (como en el rugby) es que los equipos enfrenten esos partidos sin sus jugadores seleccionados.
4) Visto que hay 14 equipos en mujeres y 12 en varones, utilizar principalmente los fin de semana largos para jugar las 4 fechas extra que necesitan las mujeres. El Apertura (varones y mujeres) comenzaría el segundo fin de semana de marzo y terminaría a mitad de junio (contando recuperaciones), mientras que el Clausura empezaría después de éste y terminaría en la primera semana de octubre (también, considerando recuperaciones). Las interrupciones se reducen a Semana Santa (una semana) y vacaciones de invierno (dos semanas).
5) Cambios reglamentarios en la quita de puntos. Tiene que haber una distinción clara entre casos de inclusión indebida. No es lo mismo un caso de un jugador que pertenece a otro equipo o que no esté dentro de la edad reglamentaria que, por ejemplo, los casos de falta de datos o falta de carnet. Con la reglamentación actual, en ambos casos el equipo involucrado pierde los puntos. Considero que las infracciones son conceptualmente distintas y deben penarse de manera distinta, por ejemplo, mantener la quita de puntos en el primer caso, mientras que en el segundo puede haber previamente una advertencia, seguido de amonestaciones hasta llegar a la quita de puntos en caso de reiteración.
6) Tampoco quitar puntos por la entrega de las planillas fuera de término. La responsabilidad de la entrega de las planillas podría recaer sobre los árbitros y no sobre los equipos. En este caso, habría que contemplar los casos donde no hay árbitros oficiales (promociones, etc.).
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| Última modificación: 16/08/01 22:23:24 | ©
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